Por Carlos Mata Ramirez
Después de las presuntas
irregularidades que se han presentado en los comicios electorales del 6 de junio,
cuestionado incluso por un Magistrado del JNE, me sorprende que los caviares, otrora
ferverosos críticos de la autocracia de Alberto Fujimori, hoy califiquen de golpistas,
al mismo estilo de la autocracia que tanto odian, a quienes osamos cuestionar
la transparencia de estas elecciones. No
hay duda que los caviares se han convertido en apostatas de la democracia,
según la RAE apostatar es cambiar de opinión o doctrina, probablemente debido a
que nuestra democracia, como señalan sus críticos, al ser una recreación de las
antiguas relaciones de poder, monárquicas o aristocráticas, corre el riesgo de
que el poder sea secuestrado por una elite aristocrática que recurrirá a todos
los métodos, lícitos o ilícitos, para perpetuarse en el poder. Sin embargo, no
voy explayarme más acerca de las razones de la apostasía de los caviares, sino
del porqué de su apostasía
La palabra democracia tiene su
origen etimológico en el Griego demo
(pueblo) y kratein (gobernar) que se
ha venido interpretando como gobierno del pueblo. Pese a que en algunas polis Griegas, como Atenas, se adaptó
este sistema político en el siglo VI a.C., no sería hasta la segunda mitad del
siglo XIX y primera mitad del siglo XX que se adaptaría como régimen político
en la mayoría de países de occidente. Desde una postura liberal, no podemos
catalogar de Regímenes políticos democráticos (RPD) a aquellos en donde no se
reconozcan las libertades civiles, derechos políticos y el estado de derecho
como por ejemplo, las dictaduras. Partiendo de esa premisa podemos excluir a
los autoritarismos y dividir en dos los RPD, por un lado, el régimen político de
democracia directa (RPDD), en donde los principales actores políticos son los
representantes y la comunidad política, siendo estos últimos, lo que detentan mayor
cantidad de poder que los primeros, en consecuencia, ejercen un mayor control
sobre sus representantes. Por otro lado, el régimen político de democracia representativa
(RPDR), que como el RPDD comparte los mismos actores políticos ,pero a
diferencia de aquella, la comunidad política solo conserva una pequeña parcela
de poder que se materializa en el sufragio, en consecuencia, sus representantes
acumularan el poder y estarán sometidos a menos control.
Siguiendo con la clasificación
elaborada por Francisco Lizcano-Fernandez, agregaremos dos tipos de RPD, en
primer lugar, la democracia participativa en donde la comunidad política tiene mayor
poder que en un RPDR pero menor control
a sus representantes que en un RPDD, de modo que sus representantes gozaran de
mayor poder que en un RPDD pero menor que en un RPDR. En segundo lugar, el régimen
político semidemocrático en donde no existe una comunidad política, como en una
dictadura, pero si existe un abanico de derechos garantizados por el estado
como en una democracia. En consecuencia, después de este esbozo de la
democracia, sin recurrir al ámbito normativo, podemos decir que el Perú tiene
un RPDP, en donde, la comunidad política (todos los ciudadanos mayores de 18
años) ejercen el poder político no solo en el sufragio, sino también el control
político, a través, de mecanismos de participación ciudadana como la
revocatoria; o, de mecanismos de control del erario público como el presupuesto
participativo.
Sin embargo, pese a que todo lo
dicho nos haría pensar que vivimos en un RPD, eso sería una ilusión si el JNE
no esclarece las presuntas irregularidades de este proceso electoral conforme a
un RPD en donde el Estado de Derecho materializado en el acceso a la tutela
jurisdiccional efectiva y el debido proceso debe salvaguardar los derechos políticos
de la comunidad política; de lo contrario, no podríamos decir que vivimos en
una democracia sino en un régimen autoritario como el de los últimos años del
señor Fujimori. Al respecto, para tener en cuenta, según el programa de las
Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) la estabilidad democrática lograda en
América Latina se debe al establecimiento de una democracia mínimamente
procedimental con procesos electorales periódicos, realizados con relativa
libertad y transparencia en los que existen el reconocimiento de derechos
civiles como la libertad de expresión y asociación. Aunque, advierte, el PNUD, que
existen retos pendientes como el fortalecimiento del Estado de derecho para que
las instituciones actúen de acuerdo a las leyes y la Constitución.
En ese mismo sentido, el Índice
de Democracia Electoral (IDE), elaborado por el PNUD, partiendo de cuatro
componentes: sufragio, elecciones limpias, elecciones libres y cargos públicos
y utilizando una escala de 0 a 1 en el cual 0 indica un régimen no democrático
y 1 mayor grado de democracia, señala que Latinoamérica paso de un índice de 0,28 en 1977 a 0,96 en el 2008.
Sin embargo, advierte que uno de los retos de las democracias de la Región es
la equidad y la transparencia en los procesos electorales. Para mayores
detalles veamos el siguiente cuadro:
De manera que, contrariamente a
lo que dicen los caviares, quienes reclamamos que se esclarezcan todas las presuntas
irregularidades en este proceso electoral no somos golpistas ni fujimoristas,
sino esa comunidad política, esencial en un RPD, que ante las dudas suscitadas
en este proceso y atendiendo a las recomendaciones de organismos
internacionales, exigimos amparados en el Estado de Derecho que se garantice su
derecho a la tutela jurisdiccional efectiva y el debido proceso , esenciales en
una democracia, ante la justicia electoral (JNE) ,que es la llamada a resolver
en última instancia con la transparencia e imparcialidad que le exige su
augusta investidura. Admitir lo contrario, como los caviares, significaría declararse
un apostata de la democracia.
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